Una mujer acusó a la aerolínea United de no protegerla de supuestas agresiones sexuales

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Naves de United Airlines en el Aeropuerto Internacional de San Francisco.

Naves de United Airlines en el Aeropuerto Internacional de San Francisco.

El hombre se levantó de su asiento en primera clase y se acercó a la aeromoza. Le dijo que llevaba dos meses fuera de su casa, que extrañaba a su mujer y que estaba “caliente”.

La aeromoza le pidió que se sentara y el hombre obedeció.

Al poco rato, una pasajera sintió que le tocaban la parte trasera de una pierna, cerca de los glúteos. Cuando levantó la vista era el hombre, Monte Wedl.

Y esa fue sólo la primera de las tres veces que la agredió sexualmente, de acuerdo con una demanda presentada el pasado 5 de julio en una corte federal de Denver.  En ella la pasajera, Anne Maureen Dowling, acusa a la aerolínea United Airlines de no haberla protegido adecuadamente.

Monte Wedl salió absuelto cuando la Fiscalía de San Francisco lo acusó de agresión en 2017 basándose en las denuncias de Dowling

Monte Wedl salió absuelto cuando la Fiscalía de San Francisco lo acusó de agresión en 2017 basándose en las denuncias de Dowling

No es el primer litigio legal del caso.

El año pasado, Wedl salió absuelto cuando la Fiscalía de San Francisco lo acusó de agresión basándose en las denuncias de Dowling.

Ahora, para subrayar la presunta complicidad de United, la demanda dice que a Wedl le sirvieron tres o cuatro vodkas y que se tomó una dosis del sedante Ambien antes de que empezara el acoso en la línea de asientos número 8 de primera clase.

Era un vuelo bien largo, de Hong Kong a San Francisco, el 9 de julio de 2016. En aquel momento Wedl era piloto fuera de servicio de FedEx, pero ya no trabaja para esa compañía.

En julio de 2016, cuando presuntamente ocurrieron los hechos, Wedl era un piloto fuera de servicio de FedEx.

En julio de 2016, cuando presuntamente ocurrieron los hechos, Wedl era un piloto fuera de servicio de FedEx.

Al primer episodio de acoso, de acuerdo con la demanda citada por NBC News, siguió otro en el que ella se despertó porque sentía que alguien le frotaba el muslo, le tocaba el trasero y trataba de meter la mano dentro de sus pantalones.

Casi llorando le gritó que parara, y Wedl retiró la mano, según la mujer.  Al preguntarle qué estaba haciendo, el hombre le respondió con una sonrisa que daba miedo, asegura ella.

Y hubo una tercera vez, en la que Wedl le pasó la mano por el muslo, le frotó la entrepierna por encima de la ropa y se masturbó cubriéndose con una manta, alega la demandante.

Al darse cuenta, Dowling dice haberse levantado de su asiento en estado de shock para pedirle que se detuviera. La reacción de él fue decirle: “Creo que estás caliente y yo también estoy caliente”, según la acusación.

Ella cree que los agravantes para la aerolínea son haberle servido demasiado alcohol al hombre y luego, cuando pidió que la cambiaran de asiento, recibir por respuesta de la aeromoza que volviera a sentarse donde estaba y hablar con Wedl.

No lo hizo y se dirigió a la jefa de azafatas, que por fin la puso en otro asiento de la misma fila, pero más alejada, indica la demanda.

A consecuencia de las agresiones sexuales Dowling tuvo que ausentarse de su trabajo y buscar asistencia médica porque sufría trastorno de estrés postraumático, dice el documento. La mujer pide una compensación de 75,000 dólares.

Los reportes de casos de este tipo se han disparado de forma alarmante.

Entre 2014 y 2017 ese aumento fue de 66%, de acuerdo con el FBI.