Romper con los prejuicios: la cocinera musulmana que invita a cenar a desconocidos

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Amanda Saab se reúne con desconocidos para que le pregunten sobre el islamismo. (Meryl Schenker para The Washington Post)

Cuando Amanda Saab participó en la sexta temporada del programa MasterChef, en 2015, recibió muchos comentarios del público. Algunos le pedían su receta de kipe crudo, otros le preguntaban dónde compraba sus hijab floridas, otros la insultaban, otros aseguraban conocer las razones por las cuales una musulmana quería participar en un show masivo en los Estados Unidos.

“Comprendí que mi sola existencia en el mundo era molesta para alguna gente”, dijo a The Washington Post. Esa experiencia fue su inspiración para comenzar a cambiar el mundo en la medida de sus posibilidades: decidió invitar a comer a desconocidos, para que pudieran preguntarle sobre su religión. “Cenas con la vecina musulmana se convirtió en una actividad con días fijos.

Mientras participó de MasterChef, en la sexta temporada, Amanda Saab se convirtió en un símbolo

Desde la infancia le había gustado cocinar: en la casa de su familia —en Detroit, Michigan, donde se halla una de las comunidades islámicas más grande de los Estados Unidos— preparaba hojaldres en un pequeño horno a los cinco años, y a los 16 manejaba la batidora para hacer pasteles de varios pisos. Por eso le pareció lo más natural del mundo brindar comida como mediación para el intercambio y el entendimiento.

En medio de la campaña electoral por la Casa Blanca, en 2016, el entonces candidato Donald Trump prometió cerrar las fronteras a quienes viajaran desde países árabes. Una tarde estaba en un comercio de artículos deportivos cuando escuchó que el empleado le explicaba a otro cliente que las armas que ofrecían en la tienda eran necesarias contra la gente como ella. “¿Tuve algo que ver en esto?” se preguntó. “¿No me acerqué a la gente, no les di la oportunidad de conocerme?”.

Amanda con su esposo, Hussein Saab. Él la acompaña en su emprendimiento anti-discriminación. (Meryl Schenker para The Washington Post)

Entonces quedó fuera de MasterChef. Se encontró con tiempo para hacer algo contra el incremento del temor social ante el islam, que se mantuvo tras la asunción de Trump y sus decretos para el veto migratorio. Le propuso a su marido, Hussein, con quien vivía en Seattle: “Invitemos desconocidos a comer”.

Su exposición en televisión y en su blog ayudó: sus publicaciones en redes sociales consiguieron más comensales que los que cabían sentados a su mesa.

“Me gustaría poder decir que no tenemos sentimientos de desprecio por el islam y lo que parece representar”, le escribió alguien. Su respuesta fue invitarlo a la comida siguiente. “Dinner With Your Muslim Neighbor se convirtió en un evento regular, con un alcance que sólo se amplió cuando la pareja regresó a Michigan, hace poco, para estar más cerca de sus familias mientras comienzan la propia”, escribió Rebekah Denn en el periódico estadounidense.

Amanda y Hussein Saab en casa de Stefanie y Nason Fox. (Meryl Schenker para The Washington Post)

En abril de 2017 los Saab pasaron unos días en Seattle y preguntaron en las redes si alguien quería ser anfitrión de esas comidas de inmersión en la cultura musulmana. “¡Yo cocino!”, agregó, junto a un emoji sonriente. De las siete respuestas que recibieron, eligieron la casa de Stefanie y Nason Fox, a quienes habían conocido en un acto en memoria de las víctimas de la masacre en la disco Pulse, en Orlando:

—¿Qué haces aquí? —le gritó un hombre. Amanda llevaba su hijab.

—Lamento tanto que algunas personas seas así de terribles —le dijo Stefanie, que llevaba un cartel que decía “Basta de discriminar a los musulmanes”.

El día de la comida, en plena Pascua, Amanda preparó pan ácimo por primera vez en su vida. Los Fox son judíos practicantes. Toda la comida respetó la eliminación de los alimentos jametz: salmón con cebollas caramelizadas y rábano picante, zanahorias con miel y tomillo, ensalada, espárragos en salsa de yoghurt y naranja.

En la página web muslimneighbor.com Amanda Saab comparte su idea. (Meryl Schenker para The Washington Post)

“Hussein pronunció una plegaria en árabe para el grupo y le preguntó a Stefanie si había una bendición en hebreo que respetar”, describió el artículo. “Luego de festejar la comida, comenzaron las preguntas”.

La pareja se conoció en el grupo juvenil de una mesquita en Michigan. “No somos teólogos”, aclaró Hussein a los comensales. “No somos clérigos… Tratamos de practicar nuestra fe lo mejor que podemos, y responderemos las preguntas que nos hagan lo mejor que podamos”.

Como los Saab trabajan mucho y esperan su primer hijo, pensaron en la manera de delegar y multiplicar su iniciativa. Michael Hebb, profesor de la Universidad de Washington, les propuso crear un kit en línea para que otros puedan copiarlos y ofrecer sus propias “Cenas con el vecino musulmán”.

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