Qué aprenderás viendo las telenovelas de Corea del Norte

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(AP Photo/Wong Maye-E, File)

Los medios estatales de Corea del Norte, a menudo, son conocidos por su gradilocuencia y su ardiente retórica. Pero pásate un rato viendo las telenovelas de ese país y te sorprenderá ver que ahí también se reconocen algunas debilidades de la región.

Por ejemplo, la comedia familiar Our Neighbours (“Nuestros vecinos”) se sitúa en un edificio de gran altura en el barrio Changjon Street de Pyongyang. La serie parece diseñada para mostrar lo lejos que ha llegado la vida de la élite política de Corea del Norte en los últimos años, con muchas de las escenas centradas en el ascensor del edificio, una novedad de alta tecnología para la mayoría de los norcoreanos.

Sin embargo, Our Neighbours tampoco ignora las dificultades de Corea del Norte. En un episodio, el poder se va hacia el vecindario. Estos adinerados norcoreanos se ven obligados a cargar baldes de agua por las escaleras. Un residente trota por las afueras, alegremente, diciéndole a sus vecinos que “mi corazón tiene que ser fuerte si voy a subir todas estas escaleras”.

El mensaje parece claro: los norcoreanos deben ser ingeniosos y fuertes frente a los problemas.

Este momento y otros similares fueron resaltados por la investigación de Jean Lee, ex jefe de la oficina de Associated Press en Pyongyang y ahora miembro del Centro Wilson en Washington. En un informe publicado hace unos días con el Instituto Económico de Corea en América, Lee examinó cuatro programas de televisión que se emitieron en Corea del Norte entre 2012 y 2016.

(Reuters)

Lee dijo que se inspiró en este estudio cuando estaba cenando con algunos colegas norcoreanos mientras trabajaba en el país, y vio una telenovela acerca de un hospital. “Vi la escena y realmente me dio que pensar porque el estilo y el entorno parecían ser de Corea del Sur“, explicó.

En cambio, explicaron sus colegas, este era uno de los nuevos programas de la televisión de Corea del Norte que se había hecho popular bajo el mandato de Kim Jon Un. Aunque el padre de Kim, el fallecido Kim Jong II, era un gran fanático del cine, incluso secuestró a su director y a su actriz surcoreana favorita en 1978, el líder más joven había preferido la televisión.

Lee descubrió que en 2011, el último año de la vida de Kim, los estudios de cine estatales lanzaron 10 largometrajes. En 2013, estos estudios produjeron solo una película mientras la atención se desplazaba a la televisión, quizás una respuesta a las brillantes telenovelas surcoreanas que habían sido introducidas de contrabando en el norte en los últimos años, o como un reconocimiento de los gustos más jóvenes de Kim.

Además de Our Neighbours, Lee observó otros programas de televisión que cubrían temas como los deportes, los militares y estudiantiles. Descubrió que no solo había cambiado el formato, sino también los mensajes transmitidos por los programas.

Si las películas de Kim Jong II, que a menudo presentaban un tema pro-militar y el poder del estado, estos nuevos programas tendían a mirar la vida civil, haciendo hincapié en la comunidad y la familia. En Young Researchers (“Jóvenes Investigadores”), un programa ambientado en una escuela de secundaria de Pyongyang, estudiantes brillantes compiten por el primer premio en una competencia de ciencias. En otra serie, Small Playground of a Primary School (“Pequeño patio de recreo de una escuela de primaria”), una ex estrella del fútbol nacional se convierte en entrenadora en la escuela de su ciudad natal después de una lesión que pone fin a su carrera.

(REUTERS/Damir Sagolj)

La única producción en la que Lee descubrió un enfoque al ejército fue Value Others (“Valora a los demás”), un drama que presenta el viaje de un oficial naval a través de Corea del Norte para devolver una linterna.

Sin embargo, incluso aquí, el énfasis está en la gente común que conoce en lugar de su experiencia militar. “Lo vi como una especie de intento de restaurar algunos de los lazos familiares que tal vez se rompieron bajo este largo período de gobierno con Kim Jong II en el poder, cuando se les dijo que pusieran al ejército primero, y así situar al estado primero“, subrayó.

Las dificultades como cortes de energía son reconocidas para ayudar a los espectadores a relacionarse con los dramas, pero también para mostrar a los norcoreanos cómo deberían responder a tales problemas. Notablemente, muchos de los shows también se enfocan en que los jóvenes sean creativos, incluso traviesos, y usan la tecnología de forma inesperada: un estudiante en Young Investigators usa un dron para bromear con dos compañeros de clase, mientras que el entrenador de fútbol en Small Playground of a Primary School mejora su habilidad deportiva al ver clips de juegos en su computadora Acer.

Como que ahora Corea del Norte está gobernada por un millennial amante de los misiles, estos mensajes parecen especialmente dignos de mención. “El énfasis en la juventud es muy deliberado”, analiza Lee. “Kim Jong Un es un hombre joven, tenía unos veintipocos años cuando tomó el poder y ahora tiene treintaypocos años. Si quiere gobernar en las próximas décadas, debe ganarse la lealtad de esa generación”, agrega.

(REUTERS/Damir Sagolj)

Aunque el estudio de Lee terminó en 2016, antes de la última ronda de pruebas de armas de Corea del Norte que provocó tensiones en todo el mundo, él descubrió que los lanzamientos de misiles también formaban parte del espectáculo de la televisión. En Young Investigators, carteles en el fondo muestran la tecnología de misiles de largo alcance, mientras que en Our Neighbours, los residentes se muestran corriendo a casa para ver la cobertura del lanzamiento de estas armas a través de la televisión para luego celebrarlo juntos.

Estos detalles son un recordatorio de que los programas de televisión de Corea del Norte pueden ser entretenidos, pero también son propaganda, adoctrinando a los ciudadanos sobre cómo actuar en la era moderna. Y esa también puede ser la razón por la cual los extranjeros deben prestar atención a las telenovelas de Corea del Norte, que pueden revelar un lado diferente de la vida en un país cerrado.

“No estamos destinados a que lo miremos desde el mundo exterior. Así que es como si estuviéramos vislumbrando un poco los mensajes internos, por lo que también es valioso para nosotros“, remarca Lee.