Por qué “Cuando conocí al Chapo” es otro símbolo de la supremacía del streaming

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Todo comenzó con un tuit de descarga. “Hoy creo más en el Chapo que en los gobiernos que me esconden verdades”, declaraba allá por enero de 2012 la usuaria @katedelcastillo para luego cerrar su computadora e irse a dormir. La niña que había crecido en la televisión frente a la mirada atenta de millones de mexicanos —y otros hispanohablantes que la seguían a nivel regional a través de las telenovelas de Televisa— al parecer necesitaba realizar el clásico desahogo de principio de año, al igual que cualquier otro mortal.

Al inicio del primer capítulo de Cuando conocí al Chapo, la última gran apuesta de la plataforma de streaming Netflix para América Latina y el resto del mundo, Del Castillo asegura que nunca imaginó que su declaración en la popular red social fuese a generar tal revuelo a la mañana siguiente, algo que cuesta mucho creer teniendo en cuenta su destreza a la hora de manejar los medios a su gusto desde muy temprana edad.

Un verdadero manifiesto compartido en pequeñas dosis, mediante los ya tradicionales extractos de 140 caracteres, abordaba temas de lo más diversos y polémicos como sexo, religión, gobierno y matrimonio. En ellos la actriz aseguraba no creer en la Iglesia ni en el Vaticano, pero si en el amor.

Más allá de que sólo esos tuits hubiesen sido suficientes para generar horas de programación en televisión y de producir una infinidad de noticias en periódicos y plataformas online, sin lugar a dudas lo que generó una verdadera revolución nacional fue la carta abierta que Del Castillo dirigió hacia el narcotraficante más influyente del mundo.

“Sr. Chapo: ¿No estaría padre que empezara a traficar con el bien? ¿Traficar con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos?”, se preguntaba la celebridad que saltó a la fama con la telenovela Muchachitas en 1991. El hecho de que una figura pública dijera que confiaba más en un criminal reconocido por su brutalidad que en sus propios gobernantes desató el debate a nivel nacional.

Lo que vino después es vox populi, pero la forma en que se narra en el nuevo documental de Netflix sin lugar a dudas ayuda a revivir la importancia que tuvo a nivel socio cultural un hecho aparentemente inocente que terminaría desencadenando en una verdadera telenovela de la vida real que logró capturar la atención mediática mundial.

Mucho más que otra producción simplista que busca apalancarse en la popularidad de una actriz reconocida y la historia de película que terminó viviendo —una que logró superar con creces a los papeles que interpretó en la pantalla chica como el de Teresa Mendoza en La Reina del Sur— el documental explora en sólo tres episodios aspectos tan profundos como la desigualdad social en México, la atroz corrupción política que reina desde hace décadas y el singular rol pseudo benefactor de ciertos capos narco, que buscan convertirse en Robin Hood modernos a fuerza de plomo y sangre.

Por momentos uno siente que no está mirando la pantalla del televisor sino que se encuentra en una oscura sala de teatro, donde Del Castillo lidera con total autoridad un unipersonal que la lleva a explorar el tormento que tuvo que vivir desde el momento en el que decidió responder al pedido de los abogados del Chapo Guzmán de juntarse con la actriz que osó a desafiarlo en Twitter.

Capítulo aparte merece la llegada del actor y activista Sean Penn a su vida, algo que sin lugar a dudas marcaría el destino tanto de la actriz como del criminal número uno del Cártel de Sinaloa. La forma en la que se va narrando la historia, complementada por la participación de familiares y amigos de la artista, sumado a los aportes de personalidades de la televisión, periodistas y ex funcionarios públicos hace del documental uno de los mejores exponentes de lo que se conoce como un producto de streaming que lleva al binge watching, grandes atracones televisivos que se suelen prolongar hasta que se termina una temporada completa.

Independientemente de que la historia contada es aquella vivida por Del Castillo (y en la cual no participa Sean Penn criticado por la actriz por su manejo poco transparente, tras haberle prometido ayudarla a grabar una película sobre Joaquín Guzmán Loera para luego publicar una entrevista en la revista Rolling Stone y olvidar a quien le había servido de nexo con el capo narco), el documental brinda un poco de claridad a un episodio del que hasta hace poco no se sabía mucho y en el cual la conversación se había desviado a una narrativa superficial basada en de “una actriz que se había enamorado de un criminal”.

Tampoco resulta casualidad que la verdad de Kate del Castillo haya sido finalmente contada en un ecosistema como Netflix y no un espacio dentro de la televisión tradicional, donde al día de hoy sigue habiendo lugar para las mismas telenovelas, con los mismos roles que la actriz interpretaba en los noventa, pero pocos que muestren a una mujer independiente, sin pelos en la lengua y de una valentía admirable como la de la actriz que al día de hoy todavía no puede regresar al país que ama.

Información técnica:
Documental en tres partes de 55, 48 y 61 minutos respectivamente
Dirigida por Carlos Armella
Lenguajes disponibles: español (idioma original) y inglés (subtitulado)

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The Day I Met El Chapo: The Kate Del Castillo Story está en netflix logo
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