Las niñas, también protagonistas de una “plaza verde” que grita por el aborto legal

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Las niñas acompañaron a su madres a marchar por la legalización del aborto (Lihue Althabe)

El frío las encuentra abrigadas al extremo, dejando que sus ojos, narices y bocas enfrenten a una temperatura que disminuye a medida que pasan las horas. La multitud las mantiene alertas, expectantes, entusiasmadas. Caminan del brazo de sus madres y padres al mismo ritmo frenético que los demás. Cuando se agolpan, disminuyen el paso sin miedo, con orgullo.

El mismo que le transmitieron sus padres antes de concurrir a una jornada histórica, en donde aguardan que la Cámara de Diputados culmine una votación que le dará (o no) media sanción al proyecto de ley que busca despenalizar el aborto, convirtiéndolo en legal, seguro y gratuito.

Padres e hijos, juntos a favor de que se legalice el aborto (Lihué Althabe)

Ernestina tiene 5 años, la cara llena de brillos y un pilón de volantes en la mano que reparte de a muchos. “Tenés que darlos de a uno”, le dice Maxi, su tío, mientras la niña lo observa y le dice que no, que “mamá me dijo que cuanta más gente esté a favor, mejor va a ser”. Su inocencia se convierte en una sonrisa pícara: “Estoy acá porque me gusta acompañar a mi mamá. Me explicó que todas las mujeres están acá para que vivamos mejor”, le respondió a Infobae. 

A media cuadra, Micaela lleva en brazos a Eluney, una pequeña que no llega a los 2 años. A su lado, Nerea, de 6. “Ella puede entender, y está de acuerdo, pero no quiero formarle mi idea. Yo estoy acá, puntualmente, porque antes de tenerlas casi me desangro con otro embarazo. No se lo expliqué con esos términos, pero para mí es importante que cuando ellas tengan que elegir haya alguien que esté apoyándolas”, explicó.

Micaela realizó hincapié en que “no solo la familia debe estar atrás, sino un Estado que le diga: ‘si es tu decisión, te voy a apoyar’. Y no yo, buscando un método seguro, como tantas madres, para que no conviva con algo que no quiere”.

Fueron muchas mujeres, niñas y adolescentes, acompañando a su madres y abuelas (Lihue Althabe)

Aquella frase final la repitió Luciana, de 28 años, quien asistió junto a Juana, de 7 años, con el objetivo de que “ella tenga en su memoria que un día, agarrada de la mano de su mamá, vino a luchar por derechos que le corresponden“.

Emma, de 8 años, también acompaña a su papás. “Su mamá es escenógrafa y yo soy director de teatro y ella está acostumbrada a convivir con los problemas sociales”, cuenta su padre. “Estoy acá porque apoyo la despenalización del aborto”, agregó la niña.

“Es una obligación, como padre, darle una mirada sobre la realidad. La objetividad no existe. Decirles lo que uno piensa y darles los ejemplos que a uno le parecen convenientes. Yo nací en el siglo XX, me estoy reeducando, tengo un hijo varón y una mujer y tenemos que revisar todo esto”, concluyó el padre.

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