Las mejores obras de los ganadores del Premio Pritzker, el “Nobel” de arquitectura

0
694

Tres arquitectos españoles, Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, del estudio catalán RCR Arquitectes, fueron recompensados este miércoles con el prestigioso Premio Pritzker, considerado el equivalente al premio Nobel, pero de arquitectura.

Es la primera vez que tres personas son galardonadas conjuntamente con este premio, creado en 1979 para rendir homenaje al trabajo de un arquitecto en vida.

Una vista del pasillo exterior que conecta los laboratorios y las áreas de trabajo con la cava. Los visitantes, con vista al bosque, disfrutan de una experiencia en todos los sentidosEl interior de un viñedo, en camino hacia la sala de degustación, que permite la entrada de aire, luz y lluvia, creando sombras que cambian permanentemente

Aranda (55 años), Pigem (54) y Vilalta (56) juntaron en 1988 las primeras letras de sus nombres para fundar el estudio RCR en su pueblo natal de Olot, en Cataluña, una región autónoma en el noreste de España. "Cuando nos lo dijeron no nos lo esperábamos, ha sido una gran sorpresa, una gran alegría, como un sueño", dijo la arquitecta.

Vista lateral del museo Soulages, con una apariencia similar a la de un contenedor en un camino inclinado que lleva a un parque local, lo que crea una conexión entre el área verde y la ciudadMuseo Soulages, en Rodez, Francia, en el que juegan con una relación entre los espacios y las pinturasMuseo SoulagesMuseo Soulages. Los espacios y la iluminación permiten diferentes tipos de exhibiciones

Formados en la escuela técnica superior de arquitectura del Vallès, cerca de Barcelona, el trío construyó una obra reconocida internacionalmente sin abandonar nunca su pequeño pueblo de Olot, conocido por su excepcional bosque de hayas y sus volcanes.

Sus obras tienen la sobriedad y los colores del cercano parque natural de la Garrotxa, como el acero oscuro, omnipresente de sus construcciones, que recuerda la roca volcánica de la zona.

Biblioteca Sant Antoni – Joan Oliver, en BarcelonaBiblioteca Sant Antoni – Joan Oliver, en Barcelona. El concurso para este proyecto era originalmente sólo para un edificio administrativoBiblioteca Sant Antoni – Joan Oliver, en Barcelona. Los arquitectos mostraron las oportunidades sociales y de espacio que ofrecía el lugar, y las autoridades aceptaron la instalación de una librería y un centro para adultos

"Es a partir de nuestro pueblo que comenzamos nuestro propio camino", explicaba ya en 2014 el marido de Pigem, Ramon Vilalta. "No porque quisiéramos tomar distancias, sino, sobre todo, para conservar nuestra manera de ser, de sentir", añadía ella.

Los miembros del jurado, citados en un comunicado, lanzaron un mensaje con tintes políticos: "Vivimos en un mundo globalizado donde debemos apoyarnos en influencias internacionales, intercambios comerciales, discusiones. Pero cada vez más gente tiene miedo de que a causa de estas influencias, perdamos nuestros valores locales, nuestro arte local, nuestra costumbres", dijeron.

Row House, en Olot, Girona. En el pueblo natal de los arquitectos, una nueva casa fue insertada en el espacio entre dos paredes cuando una vieja construcción fue removidaLa nueva casa tenía espacios con plataformas “flotantes” para crear diferentes niveles y espacios, e incluso sirven como bancas. Se usó pieda para las paredes y acero para separar las áreasVista desde la sala de estar hacia el comedor y la cocina, abajo, y una habitación, arriba

"A veces, parece que se tiene que escoger entre lo local y lo internacional. En nosotros se puede entender que se puede estar muy vinculado a lo local y al mismo tiempo estar abierto al mundo. Y es muy bonito que el jurado lo haya reconocido", explicó Pigem

Restaurante Les Cols, en Girona. Uso de transparencias en mesas y sillas le dan más amplitud al espacioEl techo translúcido, visto desde la entradaLos tubos del techo del restaurante, en curva debido al peso, están apoyados en muros de piedraTeatro La Lira, a espacio abierto, en Girona, visto desde el lado opuesto del río TerVista desde el interior del teatro

El trío reivindica la influencia de la escuela de arquitectura de Barcelona, que marcó los Juegos Olímpicos de 1992, pero también las esculturas de los españoles Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, las pinturas del americano Mark Rothko y del francés Pierre Soulages o la arquitectura tradicional de Japón.

2014 fue el año de la inauguración de su mayor obra en Rodez, en el sur de Francia: un museo concebido para albergar las pinturas abstractas de Pierre Soulages.

La Cuisine Art Center, en Nègrepelisse, FranciaUsando pocos materiales, los arquitectos redujeron el impacto sobre las paredes existentes del castilloLa cocina conduce a un área de exhibición y a un pequeño auditorio. La ventana ofrece vistas contínuas al paisaje verde

Para Tom Pritzker, hijo del fundador del premio, citado en el comunicado, "su trabajo muestra una vinculación sin fisuras con un lugar y su historia, para crear espacios en diálogo con su contexto".

El Pritzker está dotado de 100.000 dólares y se les entregará el 20 de mayo en una ceremonia en Tokio.

El kindergarten Petit Comte, en GironaDesde el exterior, el edificio rectangular parece simple. Los tubos verticales, algunos de ellos son parte de la estructura, son de diferentes colores y diámetros y algunos giran para que los niños jueguenLas paredes y techos de vidrio permiten la iluminación natural

En Olot, su estudio está instalado en una antigua fundición de arte, donde organizan numerosos talleres de "arquitectura y paisaje", que atraen a gente del mundo entero.

El “laboratorio” Barberí, donde los arquitectos planean y desarrollan sus obrasEl interior y exterior del laboratorio se unen armoniosamenteEl lugar de trabajo, durante los talleres de verano

Dejar respuesta