Historias y anécdotas de los anglo-argentinos que pelearon en la Segunda Guerra Mundial

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En 1940 Ronnie Scott trabajaba como peón de campo en una chacra de Cinco Saltos cuando las fuerzas armadas alemanas empezaron a atacar a Gran Bretaña. Fue allí cuando no dudó un minuto en tomar una determinación clave en su vida: “Me presenté de inmediato en la embajada británica y me puse a disposición de la Royal Air Force”.

Desde allí, este ciudadano anglo-argentino no se detuvo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. No fue el único argentino que combatió contra Alemania para Gran Bretaña.

En una cálida ceremonia realizada por el embajador británico Mark Kent se homenajeó a Scott, que está por cumplir 100 años y a Stanley Coggan, quienes formaron parte del legendario Escuadrón 164, un grupo que estaba estaba compuesto de voluntarios argentinos y polacos.

También fueron invitados por el embajador Kent la escocesa Mary Chapman, que lleva 70 años viviendo en la Argentina, pero antes de eso formó parte como criptógrafa en la defensa militar de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra. Y no faltó Antoni Żebrowski, que nació en Polonia y fue entrenado como piloto de combate por la RAF, y luego luchó entre 1943 y 1944.

“Muchos argentinos descendientes de familias británicas radicadas en la Argentina se ofrecieron como voluntarios para unirse a las tropas británicas en la Segunda Guerra Mundial”

Toda una historia viva se hizo presente en la residencia del embajador británico, quien destacó con orgullo: “Muchos argentinos descendientes de familias británicas radicadas en la Argentina se ofrecieron como voluntarios para unirse a las tropas británicas en la Segunda Guerra Mundial. Y son muchas las historias de heroísmo y coraje que podemos encontrar en la rica comunidad argentino-británica. Son esas historias que hoy, siete décadas después de los hechos, no pierden relevancia, en momentos en que en varias partes del mundo resurgen discursos intolerantes y racistas como los que dieron origen al nazismo. También por eso es importante recordar estos hechos”, dijo Kent.

“Nunca dudé un instante en ir a la guerra porque era mi obligación como descendiente de británicos”

Scott parece tener 40 años y una jovialidad envidiable. Con amplia sonrisa y una agilidad permanente (con sus 100 años aun anda en bicicleta y disfruta del whisky a diario) lleva una rica historia detrás. “Nunca dudé un instante en ir a la guerra porque era mi obligación como descendiente de británicos”, dijo a Infobae durante el homenaje que se le hizo. Scott, que el mes próximo cumplirá 100 años, es hijo de un inmigrante escocés y en 1943 se enroló como piloto en las fuerzas armadas británicas para defender a Gran Bretaña.

Durante el acto en la embajada británica se conmemoró el Día de la Batalla de Inglaterra donde se recuerda la gran victoria de la Real Fuerza Aérea británica que salvó a ese país de ser invadido por la Alemania nazi de Hitler. El objetivo enemigo era neutralizar a la Real Fuerza Aérea, tanto en aire como en tierra, y lograr la superioridad aérea para poder llevar a cabo una posterior invasión desde el mar y desde el aire.

Winston Churchill describió esa epopeya como “una de las batallas decisivas de la guerra”, y con ella la mayor derrota de la Luftwaffe (Fuerza Aérea alemana). El embajador Kent recordó las palabras de Churchil en aquel momento: “La gratitud de cada hogar de nuestra isla, de nuestro Imperio, y de hecho de todo el mundo – excepto en la morada de los culpables – es para nuestros hombres de aire británicos que, impertérritos ante la adversidad, incansables ante los constantes desafíos y el peligro mortal, cambiaron el rumbo de la guerra mundial con su destreza y devoción. Nunca en el campo del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos”.

El Escuadrón “Argentine-British” 164 de la Royal Air Force estaba compuesto de voluntarios argentinos y polacos. El primer grupo de pilotos del Escuadrón 164 se dedicaba principalmente a la cobertura aérea de la Base Naval de Scapa Flow y a patrullar los convoyes sobre el mar.

El entonces embajador argentino en Londres, Miguel Ángel Carcano, fue quien sugirió que el lema de la unidad fuera en idioma español: “Firmes Volamos”. La idea del sol argentino superpuesto con el león rampante británico también fue una idea de Carcano. El escudo no fue reconocido hasta 1943, cuando el Duque de Gloucester lo presentó oficialmente al Escuadrón 164 en una ceremonia ante los Air Marshalls Sir Hugh Sanders, Roderick Hill y miembros de la comunidad británica en Argentina. Muchos argentinos como Scott y Coggan descendientes de familias británicas se ofrecieron como voluntarios para unirse a las tropas británicas en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de ellos fueron asignados a la Royal Air Force (RAF) y formaron parte del Escuadrón 164.

Scott recordó que entre sus misiones épicas y audaces se encuentra la que hizo sobre la ciudad de Ámsterdam, en la que bombardeó el cuartel principal de la Gestapo.

No fue el único héroe. John Deryck Bruton, oriundo de la ciudad de Buenos Aires, llevó en su uniforme la insignia de Argentina y fue un hábil aviador que sirvió como instructor de pilotos de caza, y se lo recuerda por su gran maestría para el vuelo de instrucción.

O Guillermo Bunting, del barrio de San Martín que fue uno de los pilotos argentinos que, en calidad de oficial regular en la RAF, participó en la Batalla de Inglaterra como piloto de transporte. Luego de su retiro volvió al país, se convirtió en comandante de Aerolíneas Argentinas y fue piloto del Presidente Arturo Frondizi.

También había mujeres entre las heroínas como Maureen Dunlop, voluntaria argentina, que se convirtió en piloto ATA en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial. Dunlop contó con más de 3500 horas de vuelo, piloteando una docena de aviones diferentes entre las escuadrillas y las fábricas. Algo similar ocurrió con Rosemary Simpson que fue una voluntaria argentina que participó de la guerra en el Royal Army Ordinance Corps (RAOC), perteneciente al Ejército Británico.
A todos ello, muchos ausentes por obvias razones, la embajada británica les rinidó un cálido homenaje que quedará en las páginas de la historia.