El rostro de Brad Pitt ayuda a promocionar el fallo de Disney sobre los derechos de autor

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Brad Pitt recibió una mención de honor en el rechazo de un juez federal por las afirmaciones del inventor de un programa de animación tridimensional que dijo que Walt Disney y Marvel Studios le robaron su tecnología para varias películas de gran éxito.

El problema era si los efectos especiales o la semejanza del actor eran responsables de “la mayor parte de la creatividad”, cuando las imágenes bidimensionales de las caras se transformaban en 3-D en éxitos como La Bella y la Bestia, de Disney, o Guardianes de la Galaxia, de Marvel.

Mientras que el creador de MOVA afirmó que el papel de los actores era marginal en relación a su tecnología, el Juez de Distrito de Estados Unidos en San Francisco, Jon Tigar, no lo creyó.

El magistrado señaló que los propios documentos judiciales de MOVA estaban llenos de referencias a las contribuciones de los actores en varias películas, incluyendo una “base de datos de todo lo que la cara de Brad Pitt es capaz de hacer” que se utilizó para convertir al galán de 44 años en un hombre de 87 años en El curioso caso de Benjamin Button. Esa película, estrenada en 2008, fue coproducida por Kennedy/Marshall Co., Paramount Pictures y Warner Bros, según Imdb.com.

Indiscutiblemente, el programa de MOVA hace una cantidad significativa de trabajo para transformar la información bidimensional capturada en la cámara en una elemento tridimensional“, escribió el juez en la resolución. “Pero esto no puede ser suficiente, ya que todos los programas de computación toman entradas y las convierten en salidas”.

El inventor de MOVA, Rearden LLC, dirigido por el empresario Steve Perlman, alegó que Disney y Marvel sabían que esa compañía poseía la propiedad intelectual de la tecnología y que la empresa que suministraba los efectos visuales a los estudios había “robado” la tecnología de una instalación de almacenamiento segura.

El juez ahora ha permitido que MOVA revise la documentación judicial y vuelva a presentar sus peticiones sobre derechos de autor. Tigar desestimó algunos reclamos de marcas y dictaminó que es “prematuro” dictar sentencia por otros.