El pasado bizarro de Joan Manuel Serrat como galán de films románticos

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Serrat junto a Linda Cole, en una película de 1969

Joan Manuel Serrat (73 años) es el cantante que repopularizó la poesía de Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti. Hasta se atrevió a musicalizar a León Felipe, dando por resultado uno de sus temas más impactantes, Vencidos, una verdadera joyita. Él mismo, también poeta, ha compuesto algunas canciones maravillosas como Aquellas pequeñas cosas, Mi niñez o Fiesta, por citar sólo unas pocas de las innumerables que fueron hits en su momento.

Su imagen no se compadece tanto con la de otros cantantes pops que como parte de su carrera hacían películas románticas

Por eso su imagen no se compadece tanto con la de otros cantantes pops que, como parte de su carrera, hacían películas sencillas, de bajo costo, románticas, recatadas, con guiones estilo Corín Tellado, con el triunfo del amor como infaltable corolario, muchas veces de tono autobiográfico -el muchacho de barrio o del interior que triunfa en la gran ciudad-, y jalonadas por sus propias canciones.

Con frecuencia, estas películas llevaban el título de un tema o de un disco long play que había que promocionar.

El artista, por lo general poco dúctil para la actuación -con excepciones, como la de Leonardo Favio, que también era actor-, hacía de sí mismo, interpretaba sus temas, cinco o seis, incluso más, a lo largo de la película, y era secundado por algún actor o alguna actriz ya consagrados.

Entre nosotros, descollaron en ese rubro Sandro y Palito Ortega. Este último se casó con una de sus coprotagonistas, Evangelina Salazar, que por él dejó la actuación.

 

El paso de Serrat por esta experiencia algo kitsch fue breve, sólo tres películas, muy probablemente incluidas en los contratos en los inicios de su carrera, un requisito que luego, gracias a la explosión de su fama, pudo evitar.

Sus películas, como se verá en estos breves extractos, no fueron diferentes a las de otros cantantes de moda.

Hubo una excepción: una breve aparición de Serrat en una película épica catalana, titulada La ciudad quemada (1976), ambientada en la Barcelona de fines del siglo XIX, que evoca una rebelión popular conocida como “La Semana Trágica”, ocurrida tras el regreso de los soldados de la guerra (perdida) de Cuba. Pero este film no tiene nada que ver con sus otros tres: aquí Serrat no canta ni se interpreta a sí mismo (ver video más adelante).

La primera de las películas románticas de Serrat llevaba el nombre de una de sus canciones, Palabras de amor (link a la película completa). Se filmó en 1968 y estaba basada en la novela “Tren de Matinada” de Jaume Picas. El cantante interpreta a un muchacho que llega del campo en busca de Cristina, un viejo amor. Entretanto, sufrirá una decepción con una mujer casada, pero al final volverá al amor puro de juventud. Perdón por spoilear, pero no hay nada que sorprenda en este tipo de films, ya lo sabemos. 

Filmada en escenarios de Barcelona, dirigida por Antoni Ribas, Serrat está allí secundado por un muy joven Emilio Gutiérrez Caba, hoy consagrado ganador de varios premios Goya.

Al año siguiente, 1969, vino La larga agonía de los peces fuera del agua, un título fuera de norma pero para una película dentro del molde señalado. Aquí Serrat fue dirigido por Francisco Rovira Beleta y la coprotagonista fue una actriz inglesa, Linda Cole.

En una escena de la película, Serrat hace de artista callejero, cantando Balada de Otoño mientras una amiga pasa la gorra.

La tercera, y vencida, fue Mi profesora particular. Más pretenciosa -con escenas un poquitín más osadas que las anteriores -aunque no mucho, porque estamos en 1973, todavía bajo el franquismo-, con un reparto que incluía a Analía Gadé y José Luis López Vázquez, no tuvo sin embargo buena recepción de la crítica, que calificó como “decepcionante” a esta comedia dramática, dirigida por Jaime Camino.

Allí concluyó la carrera cinematográfica de un Serrat que luce muy joven, tímido y bastante incómodo en escena.

Una sola excepción, ya señalada, fue su paso por La ciudad quemada. Pero esto fue más una contribución a un film patriótico que una promoción. De hecho, Serrat está casi irreconocible, en el rol de un loquito callejero…

Hoy los artistas no necesitan recurrir al cine para promocionarse. En aquellos tiempos no existían la televisión las 24 horas, los canales de videoclips, ni Internet con sus redes sociales. Los cantantes hacían películas, cuando no fotonovelas…

Serrat venía a la Argentina una vez al año. Además de dar conciertos, era el invitado de los Sábados circulares de Pipo Mancera que, como su nombre lo indica, era un maratón interminable de artistas y no tanto, nacionales y extranjeros, cámaras sorpresa, documentales y otras variedades. Allí se podía ver al catalán cantar en vivo, sin play back. 

Joan Manuel Serrat junto a Pipo Mancera, en cuyo show televisivo actuaba en vivo

Afortunadamente entonces, junto con el declive cinematográfico, se potenció la carrera de compositor e intérprete de Serrat, tanto o más célebre en Argentina que en España -con seguridad más querido aquí-, ya que también él fue víctima de los particularismos peninsulares -de los que vemos en estos días muestras dramáticas-:  en su tierra no le recriminaban que no cantara en catalán, ya que lo hacía, sino que no cantara pura y exclusivamente en catalán…

Por suerte, no se dejó presionar, y siguió componiendo y cantando en el idioma hispanoamericano común, para deleite, especialmente, del públ.ico argentino, donde Joan Manuel Serrat tiene cientos de miles de novias…

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Serrat estuvo en el CCK y visitó la muestra de la viuda de Caloi