El “Partidito” con Amigos o “Los Tronquitos sean Unidos”

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El deporte mas lindo del mundo, sin dudas. Jugado y mirado por millones de hombres y mujeres en el mundo. No creo que un grupo de amigos en Canadá  hagan un picadito de hockey sobre hielo, en China una pimponeada sin cerveza, o en yugouslavia  se junten los martes los pibes a jugar un picado de vóley y después se tomen unas cocas. Tal vez pase, pero en Argentina no.

Desde el viernes uno sabe que el martes hay futbol, los jugadores sobran, nunca faltan. Durante el medio día te ocupas de buscar la pilcha más adecuada para ese día, lustras los botines, lavas las medias, buscas el pantalón y la camiseta de tu equipo para la noche. La cancha está alquilada.

Minutos antes del partido ya están por llegar los últimos para completar el 7 contra 7 que como todos los martes, va a ser un partidazo.

De adentro el partido es fatal, se juega bien, se juega fuerte, se hacen jugadas, se hacen golazos. Entras a la cancha dando trotecitos y por poco no saludas a los hinchas que te miran desde la tribuna imaginaria. Todos tienen sus virtudes y sus defectos, pero siempre se puede mejorar, en nombre del equipo. Encaras por la orilla y por lo menos alcanzas unos 78 km por hora según tu velocímetro mental, pensas que no podes frenar, vas al palo y el defensor te corre a unos 79 km por hora ¡te está alcanzando! Entonces decidís pegarle al arco y la pelota pasa a unos 5 cm del ángulo izquierdo, hubiera sido un golazo. Las patadas que te pegan son tremendas, en el momento no duelen, pero mañana seguro que sí. Caes desparramado como una bolsa de papas y ya en el piso pensas (no me pueden parar, soy increíble). Mas allá del resultado, dejas la cancha con un montón de dolores musculares, transpirado, como un gladiador, como un profesional.

Pero no todo es lo que parece, de la vereda de enfrente las cosas se ven muy distintas, y lo gracioso es que no se ven casi virtudes, pero si resaltan los defectos. Cada uno es especial.

El 9 gordo, con su camiseta de River con el nombre de CAVENAGHI en la espalda, es la versión de CAVENAGHI más panzona que vi en mi vida. La camiseta le queda como si se la pusieras a una barrica de roble, el número se ve tan estirado que pareciera de dos cifras, pero pareciera que esa camiseta  le da poderes y autoridad para jugar de nueve. Se le chocan las rodillas, no la puede parar, el pique corto es el pique más corto que vi, son dos pasos y cuando se da cuenta que no llega, aborta la jugada. Criticón, al palo.

El hábil. Siempre hace una de más, hace una bien y veinte mal, le sale un caño de los diez que tiró, pero se queda con eso. No marca, luego de un ataque vuelve levantandosé las medias y caminando como si fuera Messi. Con sus gambetitas, sombreros y cañitos, pasa a ser intrascendente en el partido. Ni chicha ni limonada.

El mariscal. Se pone en el papel de defensor central con mucha autoridad. Lento como él solo, en realidad elige ese puesto porque no tiene habilidad suficiente para jugar en otro puesto, y no le dan los pulmones tampoco, entonces se queda atrás. Pero juega bien, es un dos con presencia. Pero de jugar atrás pasa al arco porque no se puede el traste. Un pajero.

El fóbal. Este jugó en algún club, entreno mucho, se nota en su estado físico, el siempre está dispuesto, si jugas a las 7 de la mañana un domingo, el está. Con su botinero bajo el brazo, las vendas enrolladas y sus soquetitos nike característicos. Se aburrió de las medias largas, y como se depila las piernas, usa sus soquetes. Tiene un aro simil diamante y un corte de pelo  a lo champions leage. Una estrella.

El principiante. Aquel que ha jugado muchos partidos de fútbol, pero todavía no puede dominar su cuerpo, se tropieza, va a destiempo, no la puede parar, tiene movimientos extraños, es la manera en que puede dominarse. Característico de este sujeto es el tiro al arco extremadamente mal pateado, no sabe cómo poner su pie a la hora de rematar y la pelota alcanza alturas inconcebibles. Un malísimo, que corre.

El hablador. Un sujeto que sabe mucho de fútbol, pero del que mira por televisión. Vive alentando o criticando a sus compañeros. Da órdenes cual si fuera Pep Guardiola, camina toda la cancha porque no se puede el traste, casi siempre tiene unos kg de mas. Si hubiera arbitro discutiría con él. Se pelea por los laterales inciertos y por toda jugada que sean poco claras. Es el molesto.

El bruto. Este nunca falta. Aquel que no mide su fuerza, va a todas como el flaco Schiavi, o la pelota o el jugador, termina con raspones, pega a mansalva, pero siempre es sin querer. Nadie se quiere acercar, en algunas jugadas se pega a él mismo. Es un caníbal, un incoherente. El juega para ganar. El anti fútbol.

El distinto. No distinto por su juego a un mayor nivel, sino por lo gracioso, al que se le caen las medias por sus piernas flacas, al que se le enredan los pies con  la red divisoria de la cancha al sacar un lateral, aquel que tiene la estabilidad de una jirafa recién nacida. Es sumamente importante. Hace un gol pedorro al máximo y lo festeja como si fuera el de Maradona contra los ingleses. Terminas pasándosela a él para que haga algo gracioso. Siempre está, hace falta.

Luego vienen los sparrings , aquellos que van y vienen, en este grupo entra de todo. Desde el que se fuma el pucho 30 segundos antes de sacar del medio, el invitado que juega tan bien que aburre, el amigo de un amigo que busca roña, y asi millones de características distintas.

Agradezco a todos aquellos que aman el fútbol, aquellos que siguen insistiendo en mejorar, en intentar algún día hacer un gol, agradezco a aquellos que siguen yendo aunque sean el plan B por si falta alguno.

A seguir insistiendo, la pelota se echó a rodar…

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