El Gobierno sigue de cerca la sesión y busca convencer a los indecisos

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Rogelio Frigerio. El ministro del Interior está en contacto con los diputados de Cambiemos (Nicolás Stulberg)

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, comenzó desde muy temprano las comunicaciones telefónicas con los principales referentes del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados, donde el debate de la ley para despenalizar el aborto lleva más de 20 horas.

Con el aval del presidente Mauricio Macri, quien decidió no interceder de manera pública en la discusión, el funcionario busca convencer a los parlamentarios de Cambiemos que todavía no definieron su postura para que inclinen la balanza a favor de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo.

La intervención del Gobierno es uno de los principales reclamos de las diputadas que impulsan la media sanción de la norma. En este punto, la kirchnerista Mayra Mendoza planteó que “la mayoría de Cambiemos vota en contra” del proyecto de ley. “Como (Raúl) Alfonsin tuvo la voluntad de que el divorcio fuera ley, como Néstor y Cristina (Kirchner) lo hicieron con el matrimonio igualitario, hoy necesitamos que el Presidente haga lo mismo con el aborto”, indicó.  En el mismo sentido se manifestó Victoria Donda.

Pasadas las 8.30, comenzaron a despejarse algunas dudas claves de cara a la votación en la que se definirá al legalización del aborto. Como se esperaba, los indecisos serán los que resolverán el resultado, que se empieza a vislumbrar a medida que avanza la sesión.

Cuando la votación se encaminaba a ser un triunfo de quienes rechazan la iniciativa, Sergio Ziliotto, del bloque Justicialista, anunció que Melina Delú y Ariel Rauschenberger, también diputados de La Pampa, votarían a favor. Esto cambió todo el panorama, porque tanto Delú como Rauschenberger eran considerados como votos en contra.

Frigerio, que días atrás se manifestó en contra de despenalizar el aborto, sostuvo ayer en Santa Fe que el Poder Ejecutivo no quiere “influir en lo que terminen decidiendo los representantes del pueblo en el Congreso”. “Queremos que sea un debate serio, responsable y que podamos llegar a tener por lo menos una primera conclusión del debate en la Cámara de Diputados y, si se diera, terminar de discutirlo en la Cámara de Senadores”, señaló.