Columna de Opinión de Verónica Rodriguez: ¿Somos corruptos por Naturaleza?

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Durante siglos científicos y filósofos han tratado de dar respuesta al interrogante ¿somos corruptos por naturaleza?, a lo cual, mi respuesta desde mi humilde mirada sería que no, pero de estar equivocada podría decir que si formara parte de nuestra naturaleza no implicaría que deba ser aceptada.

Ligar la corrupción a nuestra naturaleza no deja de ser una excusa para eliminar o minimizar la responsabilidad de nuestros actos, lo que precisamente nos convertiría en seres racionales, con capacidad de discernir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo moral de lo amoral.

No todo el mundo se vende, la corrupción se da principalmente en aquellos sectores que tienen acceso a determinados bienes, y en los cuales se genera una obsesión acumulativa de los mismos, exaltando las mayores miserias y no materiales, sino humanas.

Los seres humanos tienen la capacidad de lo mejor y lo peor. Por consiguiente; en esta coyuntura sistémica existe una marcha sincrónica entre la política, el dinero y el poder.
Siempre han estado mezclados, aún en los países que parecen ser más democráticos y civilizados; los intereses privados de algunas personas y corporaciones logran penetrar en las decisiones del gobierno.
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Allí donde empieza la desigualdad, el autoritarismo, el abuso de poder, la impunidad, los favores políticos; allí donde el astuto vive del astuto y el tonto de su trabajo, allí despunta y se incrementa la corrupción.

Y las administraciones de justicia tienen un papel protagónico a todo esto, ya que en muchos países conducen a la impunidad, y son las madres de las calamidades e injusticias sociales.

Robar la dignidad de los derechos del pueblo, y el robo del dinero, son crímenes que deben ser castigados, ya que con estos actos lo que se está haciendo es vulnerar los derechos fundamentales de las personas.

Actualmente, nos encontramos con un panorama donde es imprescindible tomar conciencia de la necesidad de unir corazones, pensamientos y acciones, en la lucha frontal y común contra este flagelo de la humanidad, que día tras día se convierte en un juego amañado, donde siempre tiene como ganador a la plutocracia, y como gran perdedor al pueblo.

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