Alejandro Incháurregui, el perito de la familia Maldonado que trabajó en la identificación de los restos del “Che” Guevara

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(NA)

Alejandro Incháurregui, el perito elegido por la familia en el caso Santiago Maldonado, es uno de los fundadores del Equipo Argentino de Antropología Forense y participó de la búsqueda e identificación de los restos de Ernesto “Che” Guevara.

No obstante, Inchaurregui tiene un largo currículum en la búsqueda de más de 150 desaparecidos en varios países de Latinoamérica, Irak y la ex Yugoslavia, desde que en 1983, cuando todavía era un estudiante de medicina, participó de la exhumación de los restos de una supuesta desaparecida.

Al año siguiente, Incháurregui participó de la creación del mundialmente reconocido Equipo Argentino de Antropología Forense, que se ideó con el objetivo de aportar a la búsqueda de desaparecidos en Argentina, pero que trabajó en más de 30 países.

En 1995 el equipo se volvió mundialmente famoso por la identificación del cuerpo del “Che” Guevara. “El origen de la búsqueda comenzó en el año 95 cuando John Lee Anderson, a mi modo de ver el mejor biógrafo del Che, estaba entrevistando a militares que participaron de la represión de la guerrilla en Bolivia en el año 67 y entrevistó al general retirado Mario Vargas Salinas, quien le dice que el Che estaba enterrado en el Aeropuerto de Vallegrande”, recordó en una entrevista con Radio Sur.

“Anderson publica estos dichos en noviembre del 95 en New Time y el entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, ante la divulgación mundial de la noticia se ve en el brete de tener que hacer algo al respecto, entonces conforma una comisión compuesta por dos generales del Ejército Boliviano y por el Ministro del Interior Hugo San Martín. Esa comisión me convoca a mí para buscar los restos, pero luego Vargas Salinas dijo que no sabía dónde estaba el cadáver del Che, es decir, primero lo dijo, se público, se creó una comisión y luego no se retractó pero no aportó más información. La cuestión es que no obstante se creó la comisión y pidieron ayuda técnica porque los bolivianos no sabían cómo obrar para buscar los restos“, repasó

“En el año 67 hubo cuatro sucesos de muertes de guerrilleros, ya sea en enfrentamiento o detención y ejecución entre el 30 de agosto del 67 y el 14 de octubre, entonces hubo cuatro episodios en los cuales mataron gente y ocultaron los cuerpos, por lo tanto en principio la hipótesis era que había cuatro lugares de inhumación. En la búsqueda encontramos primero el cuarto suceso, encontramos tres esqueletos a 5 kilómetros de Vallegrande pero ahí no estaba el del Che. Luego dimos marcha atrás y en lugar de seguir excavando iniciamos lo que en realidad deberíamos haber hecho al principio que es una investigación histórica que fortalezca o no la hipótesis que el cuerpo del Che estaba enterrado en la pista de aterrizaje”, continuó.

“Es así que articulamos una investigación con los cubanos, ellos mandaron a Bolivia a la persona que más sabía sobre el Che, María del Carmen Arriet, hablamos con mucha gente que nunca había hablado, con ex militares, viudas de militares, incluso yo fui a Asunción del Paraguay a hablar con una de ella que me aportó mucha información.  Mientras tanto, el general Vargas Salinas fue arrestado domiciliariamente, fue tratado de drogadicto, cocainómano, alcohólico, para descalificar la versión que él había dado sobre donde se encontraban los restos del Che y las vueltas de la vida hizo que Salinas, denostado por el Ejército Boliviano, tuviera la posibilidad de reivindicarse socialmente a partir de confirmar que lo que él había dicho sobre el cuerpo del Che era cierto y que por ende nosotros lo encontremos. Esto llevó mucho tiempo, finalmente concluimos que los restos estaban en el lugar”, detalló el antropólogo.

Consultado sobre cómo se concluyó que el cuerpo era de Guevara, explicó: “La identificación fue mediante la comparación de información pre mortem e información pos mortem, que es la que surge del esqueleto. En cuanto a las características físicas teníamos el sexo; la estatura, en vida medía 1,75; la edad; las lesiones que tuvo en vida y que dejaron impronta en los restos óseos; teníamos también dos moldes de yeso de las dos arcadas dentarias superior e inferior, contábamos con fotografías muy ampliadas de detalles odontológico que son como una huella dactilar”.

(Télam)

El perito trabajó hasta el año pasado como director del Registro de personas Desaparecidas del Ministerio de Seguridad bonaerense, pero fue despedido por el titular de la cartera, Cristian Ritondo. El propio Inchaurregui denunció en esos días que la policía bonaerense presionó al gobierno provincial para forzar su salida en medio de una discusión por una recompensa.

Incháurregui había llegado a esa dependencia de la mano del entonces ministro de Seguridad, León Arslanián. Su trabajó allí no se limitó a los desaparecidos, sino que se diversificó e incluyó, por ejemplo, la búsqueda de familiares de bebés abandonados o la ayuda a encontrar la identidad de niños adoptados.